Durante mucho tiempo, un objeto decorativo era algo fijo: se colocaba y ya no se movía. El reloj conectado cambia las reglas. Sigue siendo una pieza con carácter en su pared — pero se ajusta a su humor, a la hora del día y al ambiente que quiere crear.
La puesta en hora automática: cero limitaciones
Es la primera comodidad, y la más discreta: el reloj se pone en hora solo. Sin ajustes al desembalarlo, sin manipulación en los cambios de hora, sin desviación con el paso de los meses. Usted lo cuelga, lo enchufa, muestra la hora exacta — y del resto se ocupa él.
Descubra un reloj que se adapta a usted, día tras día.
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Todo se ajusta desde la aplicación
Es aquí donde el reloj se vuelve suyo. Desde la aplicación Aurachronis — disponible en la App Store y en Google Play — usted controla:
- El color de las letras, para acordar el reloj con su interior o con el momento.
- El estilo de redacción (« las doce y cuarto » o « las doce quince »).
- El color de la barra de progreso, ese detalle que marca el tiempo que pasa.
- La luminosidad, en automático gracias a un sensor, o en manual según su gusto.
Un mismo reloj puede así cambiar de rostro con las estaciones y las ganas, sin desmontar nunca nada.
Uno o varios relojes, desde una sola cuenta
La aplicación permite también gestionar una flota de relojes desde una misma cuenta. Es una ventaja para los profesionales: un hotel equipado con un reloj por habitación puede controlar el conjunto de sus estancias de forma centralizada y armonizar el ambiente luminoso de una planta o de todo el establecimiento.
Una tecnología al servicio de la sobriedad
Conectado no quiere decir llamativo. Todo está pensado para la discreción: una iluminación asegurada por LED de bajo consumo y un reloj perfectamente silencioso, sin mecanismo ni tictac, y un consumo mínimo. La tecnología se hace notar por la comodidad, no por el ruido.
Diseño e inteligencia: dejar de elegir
A menudo se contraponen los objetos bellos y los objetos conectados. El reloj Aurachronis rechaza esa elección. Es ante todo una pieza de decoración — gran formato, acabado chapado en maderas nobles, fabricado a mano en Francia y numerado. Y es, al mismo tiempo, un objeto conectado que se adapta a usted. Es ese encuentro, poco común, entre la artesanía y la tecnología lo que lo convierte en un objeto contemporáneo en el verdadero sentido del término.
La inteligencia, sin la complejidad
El riesgo de un objeto conectado es añadir complejidad allí donde se buscaba sencillez. Nosotros hemos hecho lo contrario: la aplicación es intuitiva, los ajustes inmediatos, el uso diario sin fricciones. La inteligencia del reloj sirve a un solo fin: facilitarle la vida y embellecer su interior.